15 febrero, 2013

HHhH de Laurent Binet

Título: HHhH
Autor:  Laurent Binet
Editorial: Seix Barral (2011)
ISBN: 
9788432209321
Páginas: 400
 
Comentaba Miguel Angel que le hubiera gustado saber desde el principio de su lectura de Las voces bajas que no se encontraba ante una novela. Eso me hizo volver a pensar en un libro que leí en mayo y que también resulto no ser una novela.

Con HHhH Laurent Binet ganó el Premio Goncourt a la primera novela 2010. Tras haberla leído, lo primero que se me ocurre es un tajante "No estoy de acuerdo en que sea una novela, no en que sea merecedora de un premio" ¿Consideráis como tal Viajes con Herodoto, de Kapuscinski?

Mientras lo leía me acordaba de Carmen Martín Gaite quien en Pido la palabra habla de su investigación sobre Macanaz y como a pesar de los siglos que don Melchor llevaba fallecido se convirtió para ella en un amigo tan real como cualquiera de los otros. Pensaba también en mi misma y en como alguna vez me

tildaron de “peliculera” al hablar sobre algunas figuras históricas del concejo con la misma naturalidad con que podría hablar sobre las amistades y enemistades de cualquier conocido.
En lo que cuenta Binet reconozco a quienes pasamos por lo mismo. Algo que despierta tu
curiosidad, en su caso esa anécdota contada por su padre. Luego, otro dato que se va sumando al primer y poco a poco quieres saber más sobre ello, hasta que va ocupando cada vez más tus pensamientos, convirtiéndose casi en una obsesión.

En algún momento tenemos que parar y ponernos a escribir. ¿Dónde poner el punto final a la investigación? Al final del libro dice que escribió el libro como una forma de liberarse de esa casi obsesión por el tema pero no está seguro de haberlo conseguido. No pude por menos que volver a sonreir mientras negaba con la cabeza. No, no se ha librado, seguirá acumulando información y datos relacionados con Heindrich y su atentado. ¡Lo sé!

También medité sobre esa concepción tan extendida de la literatura como sinónimo de ficción y como se excluye de ella a la historia -luego me encontraría con este artículo de Muñoz Molina- Si precisamente en la antigüedad e incluso en la edad media eran las crónicas y romances la forma de conocer y difundir la historia. Es más, estoy convencida de que historiadores y escritores (novelistas) tienen mucho en común aunque los personajes de unos hayan existido realmente y los otros solo en la ficción. A veces, incluso nos parecen más reales los segundos, a pesar de ser fruto de la imaginación

De nuevo discrepo cuando en una entrevista hablan de él como un “personaje” más de la (NO) novela; como Kapuscinski en el citado Viajes con Herodoto, nos habla de si mismo, sin ficcionarse. ¿Autobiografía? Tampoco; como decía aquí:
Es más bien la historia de una investigación, o de la obsesión por unos hechos que su padre le contó cuando era niño. Quiso saber más sobre ello y así comenzó a investigar y a recopilar información. El libro es un intento de “cerrar el tema” aunque cualquier investigador sabe que este nunca se cierra.

Otro libro que me vino a la mente fue El batallón de los hombres grises. Precisamente la Solución final que ideo Heindrich buscaba solventar los “problemas” que se cuentan en dicho libro y resolver la eliminación de los judíos de una forma más eficiente y efectiva. No se puede negar que lo consiguió, resultó definitiva en ambos sentidos.

Hubo algo más en lo que me hizo pensar HHhH; en los héroes anónimos. Tanto a Kubics como a Gabzik y sus compañeros de la cripta se les reconoce como héroes; ellos eran soldados y sabían lo peligroso de la misión a la que se enfrentaban y los riesgos que conllevaban. ¿Pero que sucede con la familia que les dió refugio y les llevó comida a su escondite y tantos otros checos que les ayudaron de una y otra forma? Ellos también arriesgaron su vida y muchos murieron -los más afortunados, sin ser torturados- Todos eran conscientes de lo que sucedería si les descubrían y no titubearon en ayudarles.

Frente a ellos, me encuentro con Curda, su Judas particular. Era checo y miembro del ejercito checo en el exilio. ¿Como pudo traicionarlos? Parece ser que su respuesta a esa cuestíón fue muy simple ¡Por dinero! Nos empeñamos en buscar explicaciones abstrusas para actos que no podemos entender cuando tras ellos tan solo se esconde el DINERO.