16 febrero, 2013

Inocencia

Hoy mamá va a probar con la pistola de agua. El señor del invernadero dice que pulverizando así a las petunias, salen bien pizpiretas y brillan con luz propia.

Nuestro jardín es la envidia del vecindario y yo me hincho. Desde lo alto de mi casa del árbol, la vista es todavía mejor. El suelo parece una alfombra de colores y además sube un olor muy rico. Muy distinta a la de mi cuarto, está descolorida y huele a pies.

En mi refugio el tiempo pasa muy deprisa. Desde mi puesto de vigilante protejo al barrio. Como hacía papá.


Texto: Beatriz Carilla Egido