14 abril, 2013

Palabra de editor


Esta novelucha suya sobre un bufete de abogados defensores de animales de granja no es más que un cúmulo de despropósitos: gallinas injustamente desalojadas de sus corrales, vacas detenidas durante una manifestación reivindicativa de unas mejores condiciones laborales, ovejas procesadas por negarse a ser trasquiladas de forma indiscriminada. Y luego, ¿qué decir de la frenética actividad de la que hacen gala los letrados, acudiendo a tan dispares y pintorescos juzgados rurales desperdigados por el mundo entero? ¡Qué extraordinario don de la ubicuidad! ¡Qué asombrosa tenacidad! Ni por un instante contemplan el abandono de la peregrina defensa de los derechos de sus clientes... Despierte, alma de cántaro, abra bien los ojos, ponga los pies en la tierra, deje de fantasear y, cuando haya escrito algo con visos de realidad, vuelva. Yo ya no puedo perder más tiempo con usted, señorita Alicia. Algunos conejos no vivimos del cuento, ¿sabe? ¿O acaso cree que una editorial como "El País de las Maravillas" está donde está por arte de birlibirloque?

Texto: Nuria Rubio González
Narración: La Voz Silenciosa