12 agosto, 2013

Alga Omega


Lloró como una descosida, lloró hasta ponerse lila, de nada le sirvió, alguien lo había decidido por ella; nacía.
Lloró liberada, lloró de alegría, por fin había terminado de pagar la hipoteca de su cuerpo; moría.

Texto: Marta Pantiga
Narración: La Voz Silenciosa