26 octubre, 2013

Escribir es una forma de viajar

Escribir es una forma de viajar
Escribir es una forma de viajar

Escribir es una forma de viajar que puede, y debe, transportar al escritor al más lejano e inexplorado de los mundos interiores. El viaje es, para el escritor, una forma de vida, una forma de vivirla, una forma de verla venir, una forma, en definitiva, de ejercer su profesión.

El escritor tiene una íntima y muy especial relación con los viajes: precisa de ellos (como del agua o del aire), los realiza (aún sin moverse del sitio), los describe (aún sin haberlos realizado), los fabrica para otros (incluidos personajes y lectores). El escritor es, a un tiempo, hijo y padre de los viajes, y por si fuera poco, es el propio viajero, el conductor del autobús, el revisor y el maquinista del tren, el piloto y la azafata del avión, el capitán y el sobrecargo del barco y hasta el polizón.

Aunque no es del todo imprescindible para llevar a cabo la tarea de la escritura, en ocasiones, el escritor ha de viajar físicamente lejos, cuanto más lejos mejor, mayor
contraste podrá esperarle. Eso le permitirá tomar distancia con su mundo cotidiano, con su verdadera dimensión e identidad y ello le llevará con facilidad a conocer mejor su mundo más próximo y cotidiano, en el que ha de nadar y hasta bucear para desenmarañar sus historias y llevarlas hasta los demás.

La lejanía del viaje de un escritor no siempre le viene dada por una distancia física, sino que puede venirle dada por una distancia mental, pues todos los viajes son, en alguna medida, mentales. Si, por corto que sea, por cercano que se encuentre el destino, un viaje supone una ruptura mental con lo cotidiano, con un ritmo machacón y cansino de la realidad, con una exasperante regularidad, con una monotonía y monocromía mortales; para el escritor, el viaje será más que suficiente, porque puede llegar a compararse con un nuevo útero y una nueva luz al final.

Dice el escritor italiano Claudio Magris que "Escribir es una forma de viajar, y al contrario. En el viaje y en la escritura, el sujeto se separa de alguna cosa para descubrir otra, se aleja de una certitud para aproximarse a una meta todavía desconocida."

Tener esa primera idea de la que surgirá una nueva historia equivale, en la mayoría de los casos a comprar un billete de ida a un mundo desconocido, y es desconocido porque es un mundo que habremos de pintar a medida que avanzamos hacia él, y ese es el propósito principal del viaje de escribir: descubrir esos mundos que están ahí y darles una forma y un cuerpo en el que habitar, un libro en el que vivir para ser conocidos por los lectores.

Escribir es una forma de viajar
Artículo: Victor J. Sanz