15 diciembre, 2013

Sé lo que haría si me saco la lotería

Para no andar con rodeos, te responderé a la pregunta directamente, sin introducción, por si no te apetece leer el artículo completo: Me iré a Ceuta a ayudar a un porteador anónimo invidente que no sé ni como se llama.

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Número con el que provocaré a la suerte
Existen imágenes que te sobrecogen el alma, que no te dejan indiferente, por muchas cosas desagradables que hayamos visto. Estos días presencié una en tv que me tiene “hablando solo”.

Si en anterior Editorial traté algo tan manido como ¿A qué te dedicarías si no tuvieras que trabajar para vivir? Esta semana planteo otra pregunta sobre la que estoy seguro que has reflexionado y realizado cientos de planes: ¿Qué harías si te tocase la lotería?.

Es una pregunta sobre la que siempre he oído casi las mismas respuestas: “me voy de viaje al fin del mundo”, “me compro un yate”, “por el trabajo no me vuelven a ver el pelo”, “me pillo un pedazo de chalet con piscina”... Y las más conservadoras son del estilo “ayudo y le compro un pisito a mis hijos”, “me compro una casita un poco más grande”... Son mayoría las primeras respuestas, apareciendo de forma casi instintiva e inmediata.


Como dije al inicio de este artículo, y lo declaro públicamente, ese porteador anónimo, anciano e invidente, está retando a la suerte conmigo. Y que si la fortuna nos acompaña, cosa que hasta el momento parece que a él no, sin duda, un servidor viajará a Ceuta. A su encuentro. Con un modesto objetivo: Tratar de ayudarle. O que me ayude él a mí. Y me diga cual es el secreto de su fuerza. De su valentía para caminar en la oscuridad e inseguridad. De superación a la adversidad. A que me enseñe a no ser una llorona.
  • Si quieres ver el reportaje completo, aquí.
Ya sé que este editorial es complejo. Es una concentración de muchas reflexiones: “Gobiernos que miran para otro lado por intereses”, “vidas miserables”, “lo caprichosa que es la suerte”, “los sueños que tenemos las personas”... Pero como siempre te pido que comentes y compartas en tus redes sociales, si piensas que merece la pena ayudarme a comprender mejor la vida.

Hasta el próximo Editorial del domingo 
Artículo: Francisco Concepción