01 mayo, 2014

El aperitivo

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Siempre fue hombre de rutinas medidas, ni su milimétrica memoria recordaba ya desde cuando comenzó con aquel hábito.

A las doce en punto del mediodía estuviera dónde, con quién y cómo estuviera, ponía freno, buscaba un lugar a la sombra y pedía un Cinzano rojo con mucho hielo y rodaja de naranja, servido en vaso de cristal de boca ancha.

El líquido rojo intenso inundaba su boca y tras tragarlo de manera violenta chasqueaba la lengua contra el paladar saboreando largamente su profundo amargor.

No recuerda nada del día de los hechos, en que según la acusación, seccionó la yugular del aprendiz de camarero que se atrevió a servirle su aperitivo en vaso plástico de tubo, poco hielo y rodaja de limón. Solo su paladar evoca de manera nostálgica aquel elixir de renovado sabor. Su evocación hace que su lengua lametee sus labios y disfrute mentalmente, sorbo a sorbo, del Cinzano con trazas sanguinolentas de humano joven que le propicio una experiencia sumiller inédita.

Ahora ya no tiene que buscar la sombra pero sigue parando su actividad a las doce en punto, sale al patio y bebe una Coca-Cola zero pero, ¡no es lo mismo! , mientras, cuenta los días que quedan para volver a gozar de aquel bestial sabor.

Al fin y al cabo somos animales de costumbres.


Texto: Gloria Santana
Narración: La Voz Silenciosa