09 agosto, 2014

Libertad



Cuando el aire te azota con todas sus fuerzas en la cara, siente que algo va bien. Aunque ese algo sea el vacío que se consume en tu interior, pero todo va bien. Sonríes con una delgadísima ilusión en forma de línea dibujada en tus labios, y se resbala una lágrima por una de tus mejillas… esta vez, de felicidad. Puede que no haya nada que celebrar, puede que tan solo seas libre, libre por un instante del dolor impreso en tu piel desde hace meses, y no está dispuesto a evaporarse como gotas de agua en la lluvia. Pero, por un minuto, saboreas la libertad.

Texto: Isa Topham
Narración: La Voz Silenciosa