14 junio, 2015

Conclusiones de un escritor tras firmar en la feria del libro

Si existe una fiesta y una celebración para los libros, los escritores, los libreros, los editores, los ilustradores y los lectores esa es sin duda la Feria del Libro. Un acto que se celebra anualmente en casi todos los municipios de España y del mundo. 


La primera Feria del Libro de Madrid se organizó en 1933 como parte de los actos de la Semana Cervantina, del 23 al 29 de abril. Aquellas primeras casetas, pintadas de diferentes colores, se instalaron en el paseo de Recoletos.

¿Cuál es la feria del libro más importante del mundo? 
La Feria del Libro de Fráncfort, considerada la más grande e importante del mundo, con aproximadamente 7.200 expositores y más de 270.000 visitantes. Pero lo más relevante es que en ella se desarrollan importantes actividades relacionadas con el sector, como negociaciones entre libreros y editoriales y negociaciones sobre derechos de venta en todo el mundo.

Las primeras ferias del libro datan del siglo XV, cuando comenzó a consolidarse el negocio en Europa. Entonces nacieron las ferias de Frankfurt y de Leipzig, que para la fecha no eran exclusivas para la venta de libros.

Entre los eventos feriales más importantes podemos citar:

¿Nuestra novela o libro tiene cabida en todas las ferias?
Debemos de tener en cuenta que todas las ferias de libros NO son iguales. Existen ferias especializadas, como la “Feria del Libro Antiguo y de Ocasión" organizada por la Asociación de Libreros de Lance de Madrid, o ferias de libro infantil y juvenil, ferias regionales o locales, donde se pretende favorecer la promoción y comercialización de las editoriales y autores locales... y en ellas, posiblemente, nuestra novela no tiene cabida. No te dejarán participar.

¿Pero que buscan principalmente las ferias de libros?
Promover la lectura, fortalecer la difusión del libro, distribuir el conocimiento y fomentar la cultura. Casi siempre su organización la realiza un colectivo de libreros con apoyo institucional. Básicamente vender libros.

Mi experiencia...

El caso de la pensión Padrón
Firmando ejemplares de
"El caso de la Pensión Padrón"
en la Feria del Libro de La Laguna
Como lector, mi experiencia en las ferias es que el catálogo de títulos con los que te encuentras es muy reducido. Las librerías, por cuestión de espacio, llevan el ABC de su catálogo: best sellers, autores consagrados, las novedades del momento y los que sale en la TV. Lo que los expositores saben, de antemano, que se vende solo. También mucho libro infantil, los padres siempre pican y tratan de acercar a sus hijos a la lectura, tarea complicada ante la PlayStation. Los puestos suelen ser bastantes pequeños y apenas puedes ojear en una contraportada una sinopsis, chocas con todo el mundo. La única ventaja que le encuentro a comprar libros en una feria es la del consabido descuento, el famoso -10%. Y el contagio de ese ambiente festivo y literario que sobrevuela sobre el escenario de cada feria.

Como escritor, me produce mucha pereza asistir a firmar ejemplares. Ese tiempo en el que no se te acerca nadie es infinito y te deprimes y cuando se te acercan dudas si quiere que le hables de tu novela o que no le invadas. Y te debates entre actuar o permanecer en silencio con la correspondiente sonrisa. Pero, al instante, recuerdas que los libros se venden de uno en uno y que un nuevo lector se gana con mucho sacrificio y que puede ser el que compre en el futuro tu siguiente novela. Que necesita un simple empujón para que se la lleve, pues tiene dudas, no te conoce, o no tiene referencias de esa obra. Otras veces concluyes que tu presencia es perjudicial, ya que los lectores no se acercan hasta tu mesa para ojear tu libro por no verse comprometidos.


En definitiva, que todas las fiestas son iguales, no quieres perdértelas y casi siempre dudas con quién bailar, a quien acercarte, tratas de moderarte con la bebida para no hacer el ridículo y acudir lo más guapo/a posible. Y sabes que pasarlo bien o mal es cosa tuya. Lo mismo pasa con la fiesta de los libros, al final siempre vas.
Hasta el próximo Editorial del domingo.