01 noviembre, 2015

No existe mejor soporte publicitario que un libro.

Según estudios del sector publicitario y sociales, una persona es impactada 3.000 veces de media diariamente por todo tipo de anuncios y en diferentes medios: prensa, radio, tv, internet, publicidad exterior, cine, internet, buzoneo... cualquier soporte es válido para sacar plata, como dirían los argentinos. ¿Pero qué sucede con la publicidad en los libros?

Los libros también pueden ser un soporte publicitario para generar ingresos complementarios en el sector
La publicidad forma parte de nuestra vida. Nos invade y nos asalta en cualquier lugar. En ocasiones nos atrae y en muchos casos nos incordia y nos molesta. Pero existe aun un territorio no conquistado, ese es el editorial: los libros. Y me planteo... ¿Y por qué no?

Mal ejemplo de publicidad en un libro.
Tal vez en las guardas molestaría menos.
Cierto es que parece un sacrilegio introducir publicidad en los libros, aunque no me refiero a meter publicidad cada 2/3 páginas. Me refiero a una simple página de publicidad en la contraportada, en las portadas interiores o en las páginas de guarda... algo moderado, sutil, con clase. ¿Te molestaría? Creo ya estar escuchando tu respuesta. Pero en cambio, cuando compramos una revista o periódico consentimos que esté infectada de espacios publicitarios. O aceptamos, con desagrado, ver la tv y que te corten cualquier emisión infinitas veces para emitir spots publicitarios, o pagar tu entrada en el cine y que te “fundan” previamente con más de 15 minutos de promociones, productos y trailers de otras películas. O pagar por un canal de tv privado o por un partido y que te emitan también publicidad... ¿Cuál es la diferencia con los libros? Si lo analizamos fríamente: ninguna. Todos pueden ser soportes publicitarios y ninguno de ellos nos lo regalan.

Llevamos desde tiempos inmemorables escuchando las dificultades por las que pasa el sector editorial, pero jamás buscan nuevas fórmulas o recursos adicionales al precio de venta del ejemplar. Siempre ha sido un sector muy conservador, algo parecido a un viejo dinosaurio. Jamás mueve ficha.

Un libro podría ser la mejor plataforma publicitaria.
  • Es un soporte que va directo al lector. Asegura el impacto, la publicidad se leerá sí o sí. No pasará desapercibida.
  • El libro se guarda, se presta o se regala, por lo cual no tiene fecha de caducidad como la prensa o las revistas. Un lector hasta terminar de leer un libro pasa varias jornadas, y en ocasiones semanas, con el ejemplar en sus manos, con lo cual el mensaje se refuerza.
  • Es un medio prestigioso. Asociar un producto a la cultura refuerza cualquier marca. No es lo mismo publicitarse en un chiringuito de playa que en una novela de Gabriel García Márquez.

Pero existen otras muchas fórmulas:
Imaginemos que una firma de automóviles compra los derechos en exclusiva de la próxima novela de Carlos Ruiz Zafón, por poner un ejemplo, al ser un escritor al que muchos lectores esperan. Y que la marca de coches realiza una edición de 50.000 ejemplares, y que la única forma de obtenerla es ir a ver o a probar el último modelo del vehículo que ha sacado al mercado. Y además de forma gratuita.
A la inversa, podríamos idear otros soportes para publicitar libros
Sin duda se asegurarían un gran éxito y una cobertura en los medios extra por lo mediático de la campaña.

Si los libros están en crisis no podemos desestimar su potencial como plataforma publicitaria. Sería una fórmula incluso para bajar su precio de venta, el cual resulta siempre la excusa para aquellos que los piratean. No podemos cerrarnos en banda, es una opción. Incluso podría existir una versión de cada título más barata con publicidad y otra más cara sin ella. A elección del lector, por si le molesta.

Por cierto... si quieren más ideas, tengo muchas más. Pero esas sí que son de pago. O con publicidad ;)) Que del todo gratis no se vive.