24 junio, 2010

Nací repugnante



Nací asquerosa. Repugnante… no elegí nacer así. Podía haber venido a este mundo como un lindo pajarito, pero vine de no se donde como una repugnante cucaracha. No merezco vivir, me tengo que ocultar y vivir en las catacumbas, en la oscuridad de la existencia. A otros los cuidan, los protegen y en cuanto a mi me ven, gritan, se exaltan, me persiguen e intentan escacharme… pero no me matan, me dejan moribunda, pues son tan míseros y cobardes que incluso al asesinarme les produzco asco. Al escacharme sufren, pero no de dolor. Sufren de asquerosidad. La repugnancia es sublime cuando me ponen un pie encima y mi vida cruje, derramando mi existencia en forma de bilis amarilla. Tengan piedad, quínteme la vida entera. No imaginan horas y días de agonía sobre mis propios flujos. Inmóvil, esperando partir definitivamente. Tanta mala suerte tengo, que me concedieron resistir a la muerte en la más absoluta agonía. Que culpa tengo yo. No elegí nacer. No elegí ser asquerosa. Espero no dejar descendencia. O mejor si y conquistar el mundo. Como mi vida no se apague ya, seguiré desvariando.

Texto: Francisco Concepción (FranCo)