29 julio, 2010

Berto

Imagen tomada de Internet



Se ve que has descansado fatal. ¡Qué carita traes!
— Bah, seguro que no es pa’tanto.
— Que no, que no me engañas, que no has pegado ojo, que te has pasado toda la noche de juerga… Así no se puede llegar al curro, cualquier día vamos a tener un disgusto, y luego ¿quién paga los platos rotos…? Pero no, el señorito es joven y controla y puede aguantar todo lo que le echen… Por no hablar de lo que habrás bebido… O peor, mucho peor, te habrás puesto hasta el culo de droga… ¿No hablas…? ¡Qué coño vas a hablar! Si no tienes nada que decir.
— Que no, que no, que en realidad…
— Que realidad ni niño muerto. Mira, Berto, a mí no me la das con queso. Este cuerpo serrano ya tiene muchas horas de vuelo, ¿me entiendes? Pues eso, que te has pasado toda la noche de juerga, no has pegado ojo y ahora pretendes coger la máquina ¿y qué…? Luego tenemos una desgracia, y ¿quién paga los platos rotos...? Y todo porque el señorito tenía que pasarse otra noche más en blanco...
— Déjame que te explique.
— ¡Que no, coño! Que no tienes nada que explicar... ¡Así no se viene al trabajo! ¿Entiendes? ¿No ves que es una insensatez…? No te jode… Sin dormir, seguro que todavía estás medio borracho… ¡A ver, ven, que te huela el aliento!
— Rogelio, no te pases… Que otros duermen toda la noche y se desayunan con una copa de aguardiente y no les pides que soplen… Joer que pareces un Guardia Civil en la carretera…
— ¡Cómo no me eches el aliento ahora mismo, te vas a tu puta casa y no vuelves por aquí! ¿Entiendes…?

— Vale, vale, te has lavado la boca antes de venir, pero eso no quiere decir nada…
— Sí, después de haber desayunado, después de haberme duchado… No, no he dormido en toda la puta noche, pero es que en el hospital no he podido… Y no venía a trabajar, sino a pedirte el día, porque mi madre, ¿sabes?, está a punto de morir...