14 julio, 2010

La Comisión

 
Llegados en una nave de color canela (algo parecido a un kiwi pero del tamaño de un campo de fútbol), los once miembros de la primera comisión alienígena que arriba a La Tierra (unos hieráticos seres de unos seis metros de altura, con la piel como corcho quemado y vestidos con túnicas de nácar) son recibidos por las autoridades locales a la entrada de Santiponce (Sevilla) y conducidos en multitudinaria procesión por la avenida de la Virgen del Rocío hacia el ayuntamiento (engalanado a toda prisa). Pero a la altura de la calle del Doctor Fleming, los comisionados (todos a un tiempo) se detienen y miran a su izquierda (hacia un taxi que hay aparcado bajo un árbol). «¿Qué pasa?», le pregunta el alcalde al intérprete (un alienígena de menor edad que los otros, a juzgar por su aspecto y su actitud algo más desenfadada). «Los Maestros quieren hablar con ese hombre», replica el intérprete. «¿Con quién? ¿Con el taxista?» «No, con el que canta por la radio». Y entonces el alcalde pregunta quién es. Y le dicen que es Camarón de la Isla. Y todos empiezan a reírse y el alcalde exclama que Camarón está muerto y que es imposible hablar con él. Y entonces los comisionados (todos a un tiempo) entornan los ojos (o lo que sea) y se dan media vuelta para emprender el retorno a su nave. «Eh, ¿qué pasa?–preguntan varios emprendiendo tras ellos un trotecillo que tiene bastante de cervuno– ¿Por qué se van?» Responde el intérprete (mucho más hierático ya): «No tenemos nada que compartir con una civilización que permite la muerte de semejante artista».

Texto: Pablo Gonz
Narración: La Voz Silencios