03 agosto, 2010

Música en la arena



Un hotel mastodóntico plantado sobre la misma playa, hasta las olas le pegan por una esquina y las dunas por la otra. Viento, siempre el alisio revoloteando, revolviendo el mar con la arena, y con los muros.
Pasear a la luz de la luna no es recomendable, los pinchos de la arena se te clavan en los ojos y luego ya no ves más. Aunque tampoco haya gran cosa que ver: la playa, el viejo hotel… y la desolación.
La melodía surgió como música de sirena, la luna creció, el aire se pegó al suelo para transportarla. Era el piano de la arena. El sonido llegaba amortiguado por mis pensamientos desde la aldea de los pescadores. Me acerqué. La casa estaba abierta al verano, la gente fumaba en la terraza, el pequeño pianista detrás de la ventana los conducía hasta sus sueños.