10 enero, 2012

La belleza de los días


Hay días en que me digo que hasta aquí he llegado, en los que presiento que se me ha acabado la inspiración y que ya no voy a ser capaz de inventar ningún personaje más, ninguna historia, ningún paisaje, ningún recuerdo, nada que sea original o divertido, misterioso o fascinante. Entonces, para animarme, consulto las notas que la belleza de otros días caprichosos me ha hecho escribir apresuradamente, cuando sin previo aviso, sin tener en cuenta las premoniciones, las ideas se acumulaban en mi cabeza como olas impetuosas en un día de galerna, notas que a mi pesar, muchas veces, si no les sigo la pista, acaban por resultarme enigmáticas: ¿qué quería contar cuando apunté “Mujer mayor con sombrero rojo” o “Cielo encapotado, olor a lluvia, tarde de verano”?
Hoy ha sido un día bello, la lectura así lo exige, y más cuando descubres un texto original, divertido, misterioso y fascinante, un texto que te gusta y te sorprende, te lee y te adivina, y sobre todo, te recuerda, a despecho de los días negros, lo maravilloso que es coleccionar ideas para poder seguir escribiendo.

Dedicado a Teresa Giráldez por "El coleccionista de ideas".
Texto: Raúl Heredero García
Narración: La Voz Silenciosa