20 marzo, 2012

Con un par


Otro día para entregar a la desolación, horas y horas de inútil espera para entregar a la desesperanza. Las palabras secas en la garganta, perezosas y hastiadas, se niegan a rasgar el sonido, que estrella la realidad a golpes secos sobre nuestras almas.
El tiempo se desgrana sobre tu cama y tú no haces ni una mueca que evidencie que eres consciente de su paso. 
Tu palidez parece nácar. De tanto mirarte te estoy olvidando, empapado de esta nueva Tú que va borrando la que eras y yo amaba.
Volveré. Un beso sobre una piel que no sabe a nada. Un mañana que será como hoy. Dolor, impotencia, rabia. 
No puedo retrasarlo más, sucumbo a lo que me exige tu silencio, a lo que el recuerdo de la que eras me reclama. Y me parece oír tu voz animándome, con esas palabras tan tuyas: “venga cariño, que tú puedes, con un par de narices”. Desconecto la máquina y te dejo, por fin, sin un mañana.

Texto: Yolanda Nava Miguélez
Narración: La Voz Silenciosa
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