22 marzo, 2015

¿La enfermedad de los lugares abandonados?

Pensaba que la afición por los lugares abandonados, visitarlos con mi cámara, en ocasiones sin ella, para disparar contra cualquier detalle y escuchar a los objetos y a las paredes contarme la historia del lugar era una rara enfermedad que solo yo padecía. Pero está claro que creerse único, sufrir una aberración singular o practicar un vicio de forma aislada es solo una fantasía. Vivimos mucha gente en este planeta, aunque nos creamos seres únicos.

Los objetos y lugares abandonados gritan para que conozcamos su historia. (Foto de Juanjo Carrasco)
Cualquier cosa es susceptible del abandono: casas, cárceles, teatros, hospitales, circos, cementerios de coches, grúas, maquinaria... mansiones, psiquiátricos, fábricas de muñecas, colegios rurales, iglesias, parques, pueblos... si abandonamos a nuestros padres en una residencia, que no seremos capaces de abandonar...

Foto del blog Territorio abandonado
Navegando por la red, con gran sorpresa, he descubierto que existen también, como yo, otros enfermos, muchos, que exploran lugares abandonados y disfrutan observándolos con tiempo, con detenimiento o disparando fotos para que te revelen historias escondidas.

Todos presentamos los mismos síntomas: nunca revelamos la localización de los lugares que encontramos por razones de conservación y para preservarlos de los vándalos. Nos mostramos en contra de las pintadas y de modificar nada de lo encontrado y fotografiado. Jamás nos llevamos nada. Solo nos llevamos lo vivido, las historias sugeridas, el grito de los fantasmas que por allí transitan, la atmósfera, el miedo, las sorpresas, inspiración para tu literatura...

Foto del blog Lugares sin vida
Son pocos los que entenderán la adrenalina que produce el miedo a que “te pillen con las manos en la masa”. La búsqueda de un filón fotográfico. Un miedo que se supera cuando hay por medio más de 350 km. y éste es el único motivo del viaje, la posibilidad de que sea todo en balde. El miedo solo te abandona cuando tienes la tarjeta de memoria llena y una colección de sensaciones recorriéndote el cuerpo…

En la red existen muchos blogs de fotógrafos que padecen este padecimiento, la enfermedad de la “atracción por lo abandonado.” Te invito a visitar algunos como:El óxido del tiempo”, “La senda del abandono” “Lugares sin vida”, “Territorio abandonado”, “La brújula de los abandonos”, “Julia Fatela”... siguiendo su estela y recomendaciones encontrarás miles.

¿Qué opinas? ¿Te parece sugerente? ¿Conocías esta afición? ¿Ves arte en las fotos?... Espero como siempre tu opinión.
Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción

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