26 abril, 2015

¿Jurarías que la última novela que leíste no estaba adulterada?

Vivimos un nuevo escenario en el mundo de la edición. Ya no vamos a poder asegurar que dos lectores lean exactamente la misma versión de una novela. La culpa la tiene la edición digital y la impresión bajo demanda y digital.


No apuestes tu vida a que la última novela que leíste no tiene otro final 
Hasta hace muy pocos años, apenas un lustro, en el momento que entraba una novela en imprenta todo el mundo cruzaba los dedos. Desde el editor, pasando por el diseñador, el corrector, el maquetador, el personal de imprenta y hasta el propio escritor se encomendaba a la Santa Providencia para que todo saliese bien. Con el sistema de impresión offset, para hacer una edición rentable, se necesitaba imprimir un gran número de ejemplares. Una edición por debajo de los cinco mil ejemplares venía a ser casi ruinosa o poco comerciable, ya que el coste por ejemplar se encarecía mucho. Y no eran pocas las ediciones que iban directamente a la basura por una equivocación en la portada o por tener una errata importante en el interior. Con el consecuente agravio económico. Pero cuando la edición salía correcta de la imprenta, todos los lectores leerían la misma versión. Todos los ejemplares eran iguales. Copias idénticas.

El anterior escenario desapareció. Ya no existe.

Actualmente ya no produce tanto “terror” accionar el botón de inicio de impresión. La impresión es bajo demanda y digital. Si alguien adquiere un libro en formato papel, se imprime sobre la marcha (en ocasiones un solo ejemplar) y se envía a la librería o al domicilio del lector, que en menos de 48 horas lo tendrá en sus manos.

Te pondré un ejemplo: La última edición de La Esfera (Las 4 Estaciones, PRIMAVERA).

Cuando bajo demanda nos solicitaron los primeros ejemplares, nos dimos cuenta y nos informaron de algunos errores. Automáticamente los corregimos y los siguientes ejemplares impresos salieron del horno con dichas correcciones. Posteriormente nos volvieron a informar de nuevas erratas y se actuó de igual manera. Y así podría ser hasta el infinito.

Con la versión digital es tan simple como una modificación en word. Más sencillo aún.

¿A qué conclusión podemos llegar? Pues que si se encuentra una incongruencia en una novela, podrá ser eliminada de inmediato. O que si un final no está funcionando o no gusta cambiarlo. Este última ejemplo es un poco "heavy, pero... Cualquier cosa que imagines. Algo así pronostiqué hace algún tiempo, cuando se inició la costumbre de piratear los libros en la red. Actualmente, incluso por parte de las editoriales, se sube a internet versiones adulteradas de las principales novelas, donde los personajes, las tramas y los finales son cambiados como castigo a los piratas para que lean sucedáneos adulterados. Algo similar que con las películas. Las productoras de cine suben muchos archivos a la red con escenas repetidas en bucle, o te insertan la escena final a modo de spolier en el minuto diez para que te fastidies por piratear la película.

Y te dejo una reflexión: ¿Piensas que la última novela que leíste en digital no estaba adulterada? O si fue en papel, ¿leíste la misma versión que otros lectores? ¿Hablamos de libros vivos?