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25 mayo, 2013

Concepción y anatomía del personaje literario

Lección de anatomía del Dr. Tulp
Autor: Rembrandt, 1632
El escritor en su Esfera
Hay escritores que tienen por costumbre trazar una biografía completa de sus personajes antes incluso de comenzar a escribir la primera línea de su historia, y otros, sin embargo apenas reúnen algunas anotaciones desordenadas e inconexas sobre sus personajes. Ambas fórmulas definen la anatomía del personaje.

Un personaje es la expresión analítica, la expresión resumida de una persona. Es el poso, la síntesis, el rescoldo que una persona, posiblemente real, deja en el cuaderno de notas o en la memoria de un escritor. Éste tiene, a partir de ello, la inconmensurable y delicada tarea de acometer el diseño y de leer el nunca redactado manual de instrucciones de montaje del personaje.


Los responsables de la anatomía del personaje son el propio escritor y, muchas veces, el propio personaje.


En el diseño de la anatomía del personaje, la complejidad de ésta debe ser suficiente como para soportar, como para servir de contenedor de, todas las experiencias por las que,

20 julio, 2012

Murmuraciones de un portero eléctrico


Vine al mundo en el 2000 a manos de un chapuzas y sin manual de instrucciones, se puede decir que aunque voy camino de la adolescencia, a mi edad, “he oído cosas que vosotros no creeríais”.
¡Aggggg!… Sé, por el aliento, que es el del tercero derecha, borracho como una cuba; ya verás como me toca el botón de la izquierda.
—Pacaaaa, abre.
No, les dije, no falla.
—¡Otra vez usted alcornoque, no soy Paca! Además de borrachín miope.
—¡Cerda!… 
Ahí va, derechito a tocarme el botón del segundo derecha.
—Pacaaa, ¡ábreme!
—Se equivoca usted D. Alberto, soy Ginebra, del segundo derecha, le abro.
—¿Ginebra? ¡Vale!, pero solo una copita eh,… ya subo.
Ahora se arma, seguro, porque Genaro el marido de Ginebra, que ya está harto de estas bromas, se las trae.
—Mamiiiii, ¡abre! 
El Juanito con las manos pringadas de helado de chocolate, me va a poner perdido, agggg… ¡Dios! Pringado hasta el sábado que Mariana viene a limpiar; ¡que mañanita llevo!
—¿Caridad?, Ábreme negrita, tengo que hablal contigo.

17 mayo, 2009

Un clown en la ciudad

Eric Jenicot, Elliot, regresó a Tenerife para presentar su espectáculo “The best of” el viernes 15 y ayer sábado, 16, en el Auditorio de El sauzal.
Elliot, que inició su carrera como clown como educador infantil, derrochó expresividad, simpatía y originalidad ante un público que acogía sus gags entre risas incontenibles y aplausos.
En una actuación en la que los efectos sonoros y luminosos eran un actor más y el trabajo corporal, el protagonista indiscutible, Elliot supo enganchar a los asistentes desde el primer segundo en que apareció sobre el escenario, haciéndonos sus víctimas y cómplices.
A medio camino entre el humor de El Tricicle y la gestualidad de los Monty Python en su época del MP’s Flying Circus, Elliot compuso un montaje ingenioso, especialmente en la primera parte, de exactitud milimétrica en la ejecución y un ritmo arrollador.
Lástima que el aforo sólo estuviera a la mitad –o menos- de su capacidad, porque sus gags del doctor Jones, enloquecido ginecólogo de teléfonos, del karateka con manual de instrucciones, de Mick Jagger o su striptease final para todos los públicos, merecían mayor audiencia.
Y siempre nos andamos quejando de que en Tenerife no tenemos oferta cultural. Vale, es francamente mejorable, muy mejorable, pero lo que resulta lastimoso es que dejemos pasar oportunidades de disfrutar de un buen artista y pasar una divertidísima hora y media.
¿Mala difusión de los eventos? ¿Apatía? Así nos va.

Crítica: Ana Joyanes

11 octubre, 2010

Manual de instrucciones


De pequeña solía rogarle a su madre que le contara alguna historia, y después de insistirle mucho, se quedaba tranquila escuchando el mismo cuento de todas las noches. Esa niña tiene hoy un hijo que no para de suplicarle. Al parecer, necesita un juego para un aparato electrónico del que ella no sabe ni para qué sirve ni cómo se enciende. Impotente ante los lamentos del niño, piensa que tendrá que sentarse a estudiar el uso de semejante artilugio, y lo más complicado, el funcionamiento de su hijo.
Texto: Belén Lorenzo